El extraño y alucinado universo de Danny MacGill

julio 11, 2010

Cuaderno de notas (IV)

Filed under: A day in the life (Pensamientos o casi) — dannymacgill @ 11:42 am
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Cómo vamos al DF? Cómo podemos ir? Podemos ir en mi carro, o vamos en el autobús y luego cogemos el metro. Pues entonces… autobús y metro. Seguro? Seguro. En el autobús nos ponen Superagente 86, la peli moderna. Doblada en mexicano, claro. Lo cual no deja de tener su gracia porque uno de mis recuerdos más vivos de la serie de televisión original era el hecho de que estaba doblada en México. En el metro nos pasan otra peli, muy distinta, nada cómica. Porque, como todos los metros del mundo, aquí el subte (que en realidad casi todo el rato va por superficie, ya que la ciudad está construida sobre un pantano) da cobijo a la indigencia. Pero es notorio, asombrosamente notorio, como esta indigencia tiene algo de terrible y definitivo, casi algo de predestinación. En el metro encuentras todo tipo de personas, pero, para algunos, ni un rastro de algo que se pueda parecer remotamente a la esperanza.

XI

Hacemos tiempo. En Hidalgo con Reforma te golpea la diversidad, la diversidad entendida como confrontación. De un lado, rascacielos inequívocamente modernos (porque tienen formas trapezoidales y esas cosas) recubiertos de cristal esmerilado. Del otro, un convento de la época del Virreinato. Del otro, una avenida grandilocuentemente arbolada, hacia Bellas Artes, recién reformada para festejar el Bicentenario. Del otro, por fin, casas deterioradas, puestos ambulantes de cortezas y recuerdos religiosos, grupos de hombres ociosos (o no tanto), coches herrumbrosos. Y también una heladería, pequeña y muy limpia, donde me compro el mejor helado de pistacho con pasas que he tomado en mi vida. Hacemos tiempo.

XII

I. es mejicana, pero su abuelo paterno era judío húngaro y huyó de Europa porque en la IIGM los llamaron a filas y los usaron como escudos, sin darles armas ni uniforme. Murió aquí, en México, siendo un apátrida. Su abuela materna era española, judía y masona. Huyó de España en el 39, hacia París, donde vivía su familia materna. Luego, tras la ocupación huyeron de París, en taxi. Camino del sur les pararon los nazis, pero el taxista no hablaba alemán y los ocupantes no les parecieron judíos, así que les dejaron seguir. En Marsella tomaron un barco y terminaron aquí. De muchas de estas historias esta hecho este país. I. se va en verano, ha conseguido un puesto en la una universidad de la Costa Este. No te da pena irte? Mucha, pero tengo un niño pequeño.

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