El extraño y alucinado universo de Danny MacGill

marzo 20, 2010

Chopin (III): El hogar (Polonesa op. 53, M. Pollini; Mazurkas op. 24/1 y op.63/3, K. Zimerman)

A pesar de su ascendente francés, evidente en su apellido, Chopin siempre fue polaco. De nacimiento y de corazón. Condenado a vivir en un exilio voluntario por la difícil situación de Polonia, envuelta por entonces en una inacabable guerra por su independencia real de Rusia. Esta vinculación no fue únicamente de intenciones. Durante sus años parisinos (prácticamente toda su vida, desde que dejó Polonia) fue un miembro destacado de la comunidad polaca en el exilio, ayudando y apoyando a compatriotas.

Sus ilusiones de una Polonia libre se expresaron con frecuencia en sus polonesas (ocho publicadas durante su vida y algunas, que datan de su juventud, publicadas póstumamente). Os dejo un ejemplo magistral la polonesa op.53, donde Franz Liszt dijo que sentía, en la parte central, el retumbar de los cascos de la caballería polaca. En este vídeo está, además, interpretada por el grande entre los grandes, Maurizio Pollini.

Sin embargo, quizás donde mejor expresara Chopin el amor por su patria fue en las mazurkas, obras pequeñas, en su tiempo consideradas menores. Sin embargo, en el uso de los ritmos y las melodías del folklore polaco (algo inaudito entonces en la música seria), en ese delicado homenaje, muchas veces en forma de lamento, es donde podemos imaginar con más detalle al genio y a su dolor por la lejanía del que siempre fue su hogar, su único hogar.

Nadie mejor que Kristian Zimerman, no sólo uno de los mejores intérpretes de Chopin de los últimos cincuenta años, sino posiblemente el mejor pianista polaco desde Rubinstein.

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