El extraño y alucinado universo de Danny MacGill

marzo 20, 2009

Relato: Primer mes gratis

Filed under: Paperback writer (Relatos) — dannymacgill @ 9:40 am
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Así que vienes por lo de la promoción. – Me mira desde lo alto de la montaña de músculos en que se ha convertido su cuerpo, sin duda por la ingesta de algún producto altamente tóxico. Sonríe intentando ser amable mientras mira el vale arrancado de las Páginas Amarillas.
Ajá. He decidido ponerme en forma. Ya sabes, propósito de Año Nuevo…
Eh… Estamos en junio…
Pues eso, ya va siendo hora, no?

Cabecea ligeramente mientras cierra la boca como si intentara desesperadamente no hablar. Le cuesta pillarlo. Creo que va a ser divertido. Eso espero, como me haya dado el paseo hasta aquí para nada… Al cabo de un rato decide dejarlo correr.

Bueno, a ver, con tu complexión… digamos… ancha…
Me estás llamando gordo?
Eh… no, no hombre, yo no…
Porque lo estoy, vamos. Es obvio, no? Vamos, que ya era así en el cole…
Eh… bueno, un poco quizá.
O sea, que me estabas llamando gordo.
Bueno…

Dejo que pasen unos segundos. El hombre de goma recorre el mostrador con la mirada buscando en vano algo en lo que fijar la vista y que haga pasar el tiempo más rápido. Cuando decido que es suficiente prosigo.

Eso, que hablábamos que con mi complexión…

Su suspiro de alivio se puede oír en Alaska. Vuelve la sonrisa. La que dice “Soy un tío simpático”. Confíate, di que sí…

Pues que necesitas primero definir. Y para eso, lo mejor son los ejercicios aeróbicos.
Vale. Tengo una duda…
Dime, dime – Su cara no deja lugar a dudas de lo que le pasa por la mente “Estás en mi terreno, gordito…”
Aeróbico va con o sin h?
Eh… cómo?
Es para escribirlo correctamente en mi diario…
Pues… sin h… Creo… Bueno, si eso, luego te lo miro y te comento, vale?

Mirada suplicante. Por favor di que sí, di que sí…

Sí, claro, hombre…
Bueno, si quieres podemos también darte asesoramiento nutricional.

Oh, dios mío… creo que voy a tener un orgasmo…

EN SERIO??? Tú me asesorarías???

Intenta quitarse importancia, en plan “Hombre, como se ve, yo estoy más que cualificado”… Dios, se me ocurren tantas cosas… Vamos a dejarlo, vamos a dejarlo que tendré que tirar de algo para rellenar la conversación la próxima vez que venga. Venga, RESET.

Mira, mejor, otro día…
Vale, quieres que te muestre las instalaciones?
Eh… no, pero si me enseñas el gimnasio…

Por un momento creo que me he pasado y que me va a hostiar. Pero no, se ha vuelto a quedar perplejo. Joder, yo pago esta matrícula, pero como hay dios… Esto no se puede desaprovechar.

En la sala de las máquinas, mientras mi cicerone se explaya en describirme la acción de ciertos ejercicios sobre grupos musculares que no estoy muy seguro que sepa deletrear, decido desconectar y realizar algo de trabajo de campo antropológico. Así constato varios hechos:

1) Todas las tías que vienen a este gimnasio, o al menos las que están aquí en este preciso instante, están buenísimas. Igual soy yo… pero para mí que no.

2) Ninguna me mira. Pero es que ni por error. No es que me sorprenda. En realidad… en realidad, es la historia de mi vida.

3) El aparato más importante de todo el gimnasio es, de largo, el espejo gigante. Parece existir una relación directa entre la musculación y el número de horas que se pasan delante del espejo. Igual es que no me miro lo suficiente al espejo, va a ser eso.

4) Las bromas que tienen más éxito, pero de largo, son las relacionadas con el gimnasio. Un poco en plan “Club de la Comedia”, pero monotemático. Muy muy monotemático. Mucho.

5) División excluyente de roles: Los hombres gastan bromas, las mujeres se ríen. Yo soy gracioso. O eso creo. Sin embargo, no estoy seguro de que apreciaran mi humor. Quizás porque me miro poco al espejo. No puedo dejar de pensar si les caería mejor si fuese más… más como ellos.

Entonces, qué me dices? Te apuntas al mes gratis?

Tiene la mirada ansiosa de los perros chicos. En fin…

Sí, claro, hombre, claro… está genial esto…
Vale, te tomo los datos personales.
Sssssssssss, venga. Pero trátame con cariño, eh? Que es mi primera vez…
Cómo? – Ah, el pánico en la mirada… me encanta!!!
No, que qué quieres saber…
Ah, sí… Nombre?
Heriberto.
Eh… Heriberto?
Sí.

No tiene escapatoria, tiene que escribir mi (supuesto) nombre delante mía.

Tenéis algo que prohíba matricularse a los Heribertos?
No, no… es que… he olvidado una cosa… te importa rellenarlo a ti? Jejeje… es que el jefe… que…

Hummm… buenos reflejos, sí señor… Venga, te lo has ganado. Cojo el boli y la ficha y la lleno de datos inventados. Salvo la dirección y el teléfono, que son los de mi ex-vecino, el cabrón que tenía al perro ladrando todas las putas noches y me hizo dejar el piso de mi vida. Dejar sus datos por ahí ya es una costumbre. Se la he dado a media docena de comerciales de tarjetas de crédito, a los testigos de Jehová, y a los fulanos esos de la multipropiedad.

Salgo del gimnasio con la sonrisa puesta. Miro el móvil y lo quito del modo silencio. Nada. Ni llamadas ni SMS. Subo a casa. Los niños están hoy con su madre y con su novio, el Señor Profidén. De escándalo. Toda la casa para mí.  Enciendo el ordenador. A ver el correo… Nombre, contraseña. Recibidos. Nada. Bueno… habrá que pensar en qué ceno… en fin, sólo son las 8. Me voy al cine? Uf, qué pereza… y además solo… Bueno, puedo llamar a alguien, seguramente alguien se apuntará… Seguro que he quitado el modo silencio? A ver… sí, lo había quitado. Anda que si me llaman y no me entero… Me siento frente al ordenador de nuevo. Pulso Recibidos. Nada.

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4 comentarios »

  1. Simpático, ¿simpático????? cabrón redomado.

    Y me atrevería a decir que optimista congénito a pesar de todo. Esa frase de Bueno, puedo llamar a alguien, seguramente alguien se apuntará… me parece muy reveladora

    Salut

    Comentario por julio navarro — marzo 20, 2009 @ 12:34 pm | Responder

  2. Cruel, pobre Mr. Muscle, pero más pobre aún Mr. Listo… ¿Será por venganza de toda una vida? ¿Nació así de hideputa? siempre pienso lo mismo cuando leo tus relatos, me apetece saber la precuela y las secuelas 😉

    Comentario por Salam — marzo 21, 2009 @ 11:51 am | Responder

  3. Que bueno Danny. Lo tenía pendiente de lectura hasta que tuviera un rato (me ha costado encontrarlo la verdad :-)) pero ha valido la pena. Me ha gustado mucho. Un tipo amargado pero con sentido del humor. Pero debe ser terrible estar tan solo, aunque parece que no sea muy consciente de ello.
    Un beso.

    Comentario por karmenjt — marzo 27, 2009 @ 4:59 pm | Responder

  4. Bueno, Julio, yo pienso que desde luego simpático no es. Y optimista… me temo que tampoco. Pero lo bueno es que cada uno vea una cosa distinta. Un abrazo.

    Pues lo siento mucho, Sofía… Ya sabes que yo no soy de precuelas ni de secuelas. Yo soy más bien de “cuelas”… y si cuelas, cuelas 😉 Tú cómo lo ves?

    Bueno, Karmen, poco puedo añadir a tu lectura. Quizás que ésa precisamente la idea que estaba buscando expresar, una tragedia disfrazada de comedia. Se puede mejorar, no obstante… Un beso, Dragon Girl, y gracias por pasarte.

    Comentario por dannymacgill — marzo 28, 2009 @ 11:44 pm | Responder


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