El extraño y alucinado universo de Danny MacGill

octubre 25, 2008

Relato: El comprador

El hombre aparenta treinta y pocos. Lleva el pelo por los hombros, extremadamente limpio, y está afeitado y bien vestido. Traje gris marengo ni demasiado caro ni demasiado barato, corbata burdeos. Su sonrisa infunde confianza. Llama al timbre y saluda con un gesto simpático cuando la mirilla denuncia la presencia de alguien al otro lado de la puerta.

Voz de mujer: Sí, qué desea?
Hombre: Eh, está tu madre?
Mujer: Cómo dice, joven?
Hombre: Huy, perdone, es que tiene una voz tan juvenil…

Se abre levemente la puerta y el hombre repite el gesto. La puerta finalmente se abre en su totalidad dejando mostrar una señora que tiene igualmente lejos (mucho) los cuarenta años, el buen gusto en el vestir y la moderación con el maquillaje.

Mujer: No será usted vendedor, no? (Sonríe de forma que a ella le parece pícara y al hombre vagamente molesta).
Hombre: No, no señora, todo lo contrario. Quiero comprarle algo. Querría usted venderme su Biblia?
Mujer: Cómo dice?
Hombre: Que si querría usted venderme su Biblia.
Mujer: Es usted mormón? O… o… cómo se llaman estos otros… Testigos de Jehová?
Hombre: No, no, la verdad, no sé por qué…
Mujer (interrumpiendo): Porque yo de sectas no quiero saber nada, eh? Que yo soy cristiana y a mucha honra.
Hombre: Bueno… verá, técnicamente tanto los mormones como los testigos de Jehová también lo son.
Mujer: Ande ya, hombre! Cómo van a ser… En serio?
Hombre (afirmando con la cabeza al tiempo que pulsa el interruptor de la luz): Así es.
Mujer: Y creen en la Virgen del Rocío y todo?
Hombre: Eeeeeeeeehhhhhhhh, pues eso no, ve usted? Pero creo que usted se confunde. Usted quiere decir que es católica. Los cristianos no tienen porqué creer en la Virgen María, sólo en Jesús.
Mujer: Sí, ya… sólo lo que les interesa, claro… Gentuza es lo que son! Bueno, y usted por qué quiere mi Biblia?
Hombre: Verá, soy de la asociación “Evangelizando” que difunde la palabra de Dios mediante la lectura de la Biblia en América Latina. Lamentablemente no disponemos de ingresos como para comprar todas las Biblias nuevas que necesitamos y por ello las compramos de segunda mano. Su marido respondió en una encuesta que disponían de una Biblia y que no la usaban mucho…
Mujer: Bueno, no se crea usted que es que somos moros o algo… lo que pasa es que como vamos a misa todos los domingos, pues ya nos leen la Biblia y eso… y además estamos tan liados, que no sabe usted lo que es llevar adelante una casa, y con este hombre que es que no me…
Hombre (interrumpiendo suavemente): Sí, si yo lo entiendo. Pero, está dispuesta a venderla?
Mujer: Sí, claro, si es por los negritos…
Hombre: No, es para América Latina… En África no suelen hablan español y…
Mujer: Sí, bueno, eso… Y cuánto me da por ella?
Hombre (enciende la luz del pasillo): Pueeeeeeeees, no sé… cuánto me pide?
Mujer (mira de soslayo): Seguro que no es usted mormón? Es que como va tan trajeado… Bueno, pues… no sé… 20 euros?
Hombre: Veinte? Me temo que se nos escapa de presupuesto… mire, lo siento, disculpe la molestia, pero me tengo que…
Mujer: Hijo, bueno, doce… (el hombre parece dudar, y al final asiente con gesto preocupado) Espérese que se la busco (entra y cierra la puerta).

El hombre saca el móvil y lo mira distraídamente mientras espera. Pulsa el interruptor de la luz un par de veces antes de que aparezca la mujer.

Mujer: Disculpe la espera, es que no la encontraba, jejeje… aquí tiene, nuevecita, eh?
Hombre (le alarga los 12 euros): Pues muchas gracias, tenga un buen día.
Mujer: Adiós, hombre, vaya con Dios.

El hombre espera que la puerta se cierre y echa a andar por el pasillo. Saca el móvil, marca el “0” y espera respuesta mientras pulsa el botón del ascensor.

Hombre: Papá? Lo has visto? Qué? Joer, papá, no había otro momento para ponerte a ver la Premier????? Vale, vale, ya. Que sí, que igual que las otras. Ni puta idea de nada, el libro nuevo,… te vas a quedar helado, veinte euros me ha pedido!!! Sí, la cosa está chunga… llevo casi ciento doce mil y todos iguales… No, no, no eh? No empieces con lo de la segunda venida que te veo venir de lejos!!! Pues mandas a alguno de mis hermanos!!! Yo paso, de verdad!!! Cómo que sólo soy el mayor para lo que me interesa??? Mira, papá… (inspira y espira profundamente) Mira, te dejo que llega el ascensor y esto se va a cortar. Sí, ahora hago que le desaparezca el dinero, sí… hasta luego adiosadiós.

Mira hacia la puerta de la mujer y sonríe. Entra en el ascensor. Las puertas se cierran mientras se abre la de la mujer…

Mujer: Oiga!!!! Oiga!!!! Que el billete que me dio ha desaparecido!!! Dónde estará???? Si es que lo sabía, lo sabía, lo sabía, seguro que era mormón… Si es que me lo dice mi Alberto… “Conchi, que le abres la puerta a cualquiera, que de buena que eres, eres tonta”…

Se cierra la puerta. Segundos después se apaga la luz del pasillo.

Este relato pertenece a “El Club de los Jueves” (10/07/08). Tema propuesto: El vendedor.

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2 comentarios »

  1. Me gustó en su momento. Y ahora, los clasicos se revalorizan. Un abrazo

    Comentario por Juan — octubre 26, 2008 @ 9:01 pm | Responder

  2. Gracias, monnnnntruo. Bienvenido a la sede alternativa. Está usted en su casa… como uno más 😉 Un abrazo.

    Comentario por dannymacgill — noviembre 1, 2008 @ 9:20 am | Responder


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