El extraño y alucinado universo de Danny MacGill

octubre 6, 2008

Italiano para principiantes: Carbonara

Filed under: Savoy Truffle (Recetas) — dannymacgill @ 2:44 pm
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Esta salsa procede los alrededores de Roma, la región del Lazio, que es donde viven los italianos malages. De allí es mi amiguete Joshua Pelosi, que me enseñó los secretos romanos de la carbonara. Y es que pocas salsas pueden presumir de haber sido tan maltratadas al salir de Italia como ésta.

La carbonara recibe su nombre, al parecer, de los carboneros del Lazio, que consumían mucho este plato por su contundencia y sencillez. En sus orígenes (vera carbonara) consistía en un sencillo aderezo para la pasta cocida, simplemente un huevo mezclado con perejil y queso pecorino. Con la llegada de las tropas estadounidenses en 1944, se introdujo el bacon y la receta fue variando hasta su versión actual, que es la que reproduzco aquí.

Necesitamos, para cuatro personas:

-) Primero y más importante, mantenernos alejados de todo producto lácteo no curado, especialmente nata…

-) Spaghetti, de 300 a 500 gramos, dependiendo de lo italianos que sean los comensales. Valen excepcionalemente linguini o bucatini, pero spaghetti es lo suyo.

-) Ajo picado, un par de dientes. Me refiero al ajo.

-) Aceite de oliva virgen extra.

-) Bacon, unos 200 gramos. En Italia se prefiere la guanciale, pero es tan parecida al bacon que hay que ser romano para distinguirlos… así que bacon.

-) Dos yemas crudas de huevo.

-) Queso pecorino recién rallado. Si no tenéis pecorino (que ya lo venden en el Carrefú y sitios así…) pues grana padano, o parmesano, o manchego viejo, qué coño.

-) Sal, pimienta negra, perejil.

La carbonara es tan sencilla que se hace mientras se cuece la pasta. Se rehoga el ajo, se añade el bacon y se sofríe a fuego medio (igual hay que retirar el ajo, cuidadín). Mientras, se mezclan las yemas, la pimienta, el perejil y el queso.


Tras escurrir la pasta, se añade la mezcla y el bacon, se le da un buen meneo y se prueba de sal (cuidado, no agregar sal antes, el bacon suele ser salado de por sí). Al final, si se quiere, un poco más de queso, por aquello del qué dirán.

Y ya está. Ni nata, ni cebolla, ni champiñones, ni hostias en vinagre. Más sencillo, más nutritivo y, por mis muertos más frescos os lo juro, más güeno.

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3 comentarios »

  1. Pues estoy por imprimirmela porque es la salsa que más me gusta con la pasta y soy muy olvidadiza. Además justo hace unos días tuve un debate sobre si nata si o no, tu post me sirve como prueba, jeje.
    Ya te diré como me salen. Besos italianos.

    Comentario por karmenjt — octubre 6, 2008 @ 10:44 pm | Responder

  2. Imprímela si quieres, pero una cosa te digo: en recetas como ésta la mejor forma de aprenderlas once and for all es hacerla!!! Un par de intentos, coges el punto que te gusta a ti y no se te olvida en la vida. Vamos, como el “Señor mío Jesucristo…” estooooo… cómo seguía? eeeeeeeeeeehhhh… Bueno, que no se te olvida.

    Gracias por usarme como referencia. Me hincho de orgullo. Metafóricamente, claro, para hincharme de verdad, mejor una buena carbonara!!! Baci.

    Comentario por dannymacgill — octubre 7, 2008 @ 12:31 pm | Responder

  3. Ya te digo! Mi hijo aún anda chupando el plato.
    Gracias por la receta!

    Comentario por karmenjt — octubre 11, 2008 @ 3:25 pm | Responder


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