El extraño y alucinado universo de Danny MacGill

septiembre 30, 2008

Monty Pyhton (V): “The galaxy song”

Cita obligada en el universo musical del sexteto, Eric Idle nos ofrece una espectacular clase de astronomía en una de las letras más complejas y brillantes que conozco…

THE GALAXY SONG


Whenever life gets you down, Mrs. Brown
And things seem hard or tough
And people are stupid, obnoxious or daft
And you feel that you’ve had quite eno-o-o-o-o-ough

Just remember that you’re standing on a planet that’s evolving
And revolving at nine hundred miles an hour
That’s orbiting at nineteen miles a second, so it’s reckoned
A sun that is the source of all our power
The sun, and you and me, and all the stars that we can see
Are moving at a million miles a day
In an outer spiral arm, at forty thousand miles an hour
Of the galaxy we call the Milky Way

Our galaxy itself contains a hundred billion stars
It’s a hundred thousand light-years side to side
It bulges in the middle sixteen thousand light-years thick
But out by us it’s just three thousand light-years wide
We’re thirty thousand light-years from Galactic Central Point
We go ‘round every two hundred million years
And our galaxy is only one of millions of billions
In this amazing and expanding universe

The universe itself keeps on expanding and expanding
In all of the directions it can whiz
As fast as it can go, at the speed of light, you know
Twelve million miles a minute and that’s the fastest speed thereis
So remember when you’re feeling very small and insecure
How amazingly unlikely is your birth
And pray that there’s intelligent life somewhere up in space
‘Cause there’s bugger all down here on Earth

“Y rece porque haya vida inteligente allá en el espacio porque aquí en la Tierra no se ha dado ningún caso…” Amén, Eric Idle.

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septiembre 27, 2008

Relato: Lágrimas

Filed under: Paperback writer (Relatos) — dannymacgill @ 10:37 am
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¿Lo oyes? Claro que lo oyes. Tus ojos me lo dicen. Has oído este mismo sonido cientos de veces. Igual que yo. Pero esta vez es diferente. Esta vez necesito, más que nunca, recordar todo cuanto me enseñaste. Para no fallarte en el último momento.

Has sido mi amigo, mi maestro, mi padre. Recuerdo cuando llegué, hace casi diez años. El infierno de los primeros días, el agotamiento, los calambres, los dolores continuos, el insomnio,… Cuántos de los más de cien que llegamos entonces siguen vivos? Dos o tres, a lo sumo. Y yo lo logré. Gracias a ti.

Recuerdo mi cara contra el suelo, la arena en mis ojos, en mi nariz. Veía sangre, respiraba fuego. Recuerdo tu mano, agarrando mi antebrazo y poniéndome en pie con facilidad. “Esto es muy simple, chico. Nunca te rindas, nunca descuides la guardia. Sobre todo, nunca, nunca llores. Ni por ti, ni por nadie.” Fue tu primera lección, la más importante, la que me repetiste día tras día durante diez años.

“Nunca te rindas, nunca descuides la guardia, nunca llores. Por nadie.” Combate cuerpo a cuerpo. El equilibrio lo es todo. Un combatiente en el suelo es un combatiente muerto.

“Nunca te rindas, nunca descuides la guardia, nunca llores. Por nadie.” Combate sin armas. Busca el punto débil. Rodillas, riñones, oídos,… todos tenemos uno. Eso nos incluye a ti y a mí. Así que aprende a ocultarlo.

“Nunca te rindas, nunca descuides la guardia, nunca llores. Por nadie.” Disciplina. Acata las órdenes. Las órdenes no se cuestionan. Las decisiones las toman otros, los que tienen que tomarlas.

Tanto tiempo… He matado a doscientos catorce hombres. Recuerdo todos sus rostros, tal y como me dijiste que ocurriría. Pero a pesar de todas tus enseñanzas no me preparaste para esto.

El equilibrio lo es todo, busca el punto débil, las decisiones las toman otros…

En mi rostro se mezclan la arena, el sudor, algo de sangre que brota por encima de mi ceja… y mis ojos empiezan a escocer al recordar una sensación tanto tiempo olvidada. Te veo tendido en el suelo, sereno, sonriente.

“Me alegro de que seas tú.”

El Coliseo ruge cuando te atravieso la tráquea con mi gladius. Espero que me perdones por llorar. Sólo esta vez.

Este relato pertenece a “El Club de los Jueves” (01/05/08). Tema propuesto: Lágrimas.

septiembre 26, 2008

Relato: Sonrisas

Filed under: Paperback writer (Relatos) — dannymacgill @ 5:04 pm
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Paso junto a ella varias docenas de veces al día. Camino de la cocina, camino del cuarto. Casi nunca llama mi atención. Quizás por eso no la he quitado, a pesar de que hace ya seis meses que te fuiste.

Hoy, no sé por qué, me he parado a mirarla y he reparado en los detalles. La expresión de tus ojos, radiantes, mirando a la cámara como sin querer; el pelo partido en la mitad, recogido tras tu oreja. Tu sonrisa, tan real, tan sincera.

Entonces he caído en la cuenta. Cuando tomé esa foto no lo sabía, pero ahora lo sé. Lo sé porque tú me lo dijiste. Ahora sé que ya entonces te sentías frustrada, que la vida que llevabas no te realizaba, que compartir la cama conmigo se había vuelto insoportable.

He pensado en llevarme la foto a otra parte. Detrás de la colección de Autores de Misterio, o en la estantería de los trastos, donde aún acumulan polvo tus apuntes de la carrera.

Al final la he dejado donde estaba. Quizá me ayude a evitar la tentación de pensar, de nuevo, que sé lo que se oculta detrás de la más hermosa de las sonrisas.

Este relato pertenece a “El Club de los Jueves” (24/04/08). Tema propuesto: Sonrisas.

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