El extraño y alucinado universo de Danny MacGill

agosto 23, 2008

Epifanía

El temblor. Otra vez aquí. Mi mano izquierda, mi brazo izquierdo. Como si tuvieran vida propia. Pero esta vez algo es diferente. No sé el qué, pero lo noto. Tengo que tranquilizarme. Lo he hecho antes. Respira. Diafragma. Respira.

Pero mis pulmones parecen un globo de cemento. Mi abdomen está rígido como un cadáver no demasiado reciente. No tengo ritmo, no tengo pausa. Las inspiraciones son cada vez más cortas y cada vez parece que necesito más aire para no sentir que me ahogo. Tengo que relajarme. Vacía tu mente. Concéntrate en el río. El río. Siempre diferente, siempre inmutable. El río.

De pronto empieza. Sin aviso previo, sin notificación en tiempo y forma. Nunca había pensado en el significado de “presión arterial”. Pero en un instante mis venas, mis arterias comienzan a parecer cables de acero sosteniendo un andamiaje caduco, imperfecto. Noto como mi sangre se abre camino con dificultad, con violencia. ¿Es así el comienzo de un infarto? No, no lo es y lo sabes. Tu brazo izquierdo está bien. No duele. No más que el derecho. ¿O sí? No, no puedes pensar eso. Conoces los síntomas. Si te obcecas los vas a somatizar. No debo. Tengo que calmarme. Puedo hacerlo. No es la primera vez que lo logro.

No, no puedo. Tengo que salir de aquí. Algo va mal, algo va muy mal. La clínica no está lejos. Puedo ir solo. No hay necesidad de alarmar a nadie. El temblor, el temblor es la excusa perfecta. Palabras vagas, expresión tranquila. Adiós, adiós. Miro su cara. Espero que no, pero no sé si será la última vez. No, no puede ser tan malo. No puede pasarme a mí. No hay necesidad de dramatizar, ¿verdad? Cierro la puerta. Pienso en cuánto me gusta mi casa. En cómo me gustaría haber sido músico. En cómo me hubiera gustado que me abrazara esa noche.

La calle está vacía. Es domingo y es muy pronto. Aún así, hay luces en casi todas las ventanas. Normal. En todas partes debe haber niños abriendo regalos. Padres conteniendo el aliento y la sonrisa. Es un día alegre. Es un día especial.

Todo está lleno de aire. No puedo sino preguntarme porqué no logro que entre algo en mis pulmones, que comienzan a acumular hambre atrasada. Cada paso se me hace eterno. Mi cuerpo, mi pecho, pesan como si de repente sufriesen la gravedad de un planeta gigantesco. Me gustaría poder dejarme caer en la calle. Si supiera que el peso va a desaparecer lo haría. Si supiera que voy a descansar lo haría. Pero cada arteria, cada vena me dice que no será así. Cada vez duele más, cada vez es peor. Me cuesta más trabajo moverme, me estoy petrificando por segundos.

La mujer del mostrador me pregunta qué me ocurre. Quiero desplomarme. Un absurdo sentido de la dignidad me hace permanecer en pie, darle mi tarjeta, disculpar mi falta de elocuencia con un movimiento estúpido de cabeza que podría significar cualquier cosa. Me tumbo en la sala de espera y el temblor comienza a extenderse. Mis piernas responden al estímulo, mis codos comienzan a agarrotarse. Mi nombre suena desde algún lugar lejano. Consulta dos. Me gusta el dos.

La doctora es joven, más que yo. Me ausculta, me mira el fondo del ojo con una linterna pequeña y molesta. Me toma la tensión. Me pregunta algo que no entiendo. Pero de alguna forma, de pronto sé a ciencia cierta que no voy a morir. Hoy no. Y en ese preciso instante, sin pretenderlo ni poder evitarlo, me echo a llorar. A medida que lloro van desapareciendo síntomas, el temblor se suaviza, mi sangre se calma, comienzo a percibir sonidos. “Hipertensión grave”. “Ataque de ansiedad”. Sé que una vez supe que significaban, pero para mí ahora carecen de importancia. Sólo me quedan mis lágrimas. Como un niño sin Día de Reyes.

LIFE ON MARS (David Bowie)

It’s a God awful small affair to the girl with the mousey hair,
But her mummy is yelling, “No!” and her daddy has told her to go,
But her friend is nowhere to be seen, now she walks through her sunken dream
To the seats with the clearest view and she’s hooked to the silver screen,
But the film is sadd’ning bore for she’s lived it ten times or more.
She could spit in the eyes of fools as they ask her to focus on

Sailors fighting in the dance hall. Oh man! Look at those cavemen go.
It’s the freakiest show.
Take a look at the lawman beating up the wrong guy.
Oh man! Wonder if he’ll ever know he’s in the best selling show.
Is there life on Mars?

It’s on America’s tortured brow that Mickey Mouse has grown up a cow.
Now the workers have struck for fame ‘cause Lennon’s on sale again.
See the mice in their million hordes from Ibeza to the Norfolk Broads.
Rule Britannia is out of bounds to my mother, my dog, and clowns,
But the film is a sadd’ning bore ‘Cause I wrote it ten times or more.
It’s about to be writ again as I ask you to focus on

Sailors fighting in the dance hall. Oh man! Look at those cavemen go.
It’s the freakiest show.
Take a look at the lawman beating up the wrong guy.
Oh man! Wonder if he’ll ever know he’s in the best selling show.
Is there life on Mars?

(Nota del autor: Este post narra un ataque de ansiedad que sufrí el 6 de Enero de 2.008.)

Publicado originalmente el 11 de Marzo de 2.008 en “Demasiado lejos del mar”.

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6 comentarios »

  1. pues menuda mierda de regalo. ve escribiendo la carta desde ya para este año, y les dices a los reyes que se apliquen, y que lean, y que a ver si esta vez tienen por ahí algo en su saco que te haga feliz….

    Comentario por pat — agosto 24, 2008 @ 4:26 pm | Responder

  2. Uf, que mal rollo… y encima en plan valiente, tú solito. He pulsado el play a Bowie al mismo tiempo que empezaba a leerlo y la angustia iba aumentando conforme el ritmo de la canción aumentaba también. Ha sido genial! Hasta que he llegado al final donde dices que sufriste un ataque de ansiedad… que mal rollo (Yo se que da muy mal rollo).

    Comentario por karmenjt — agosto 26, 2008 @ 12:09 am | Responder

  3. Pat (hola, qué tal? :-)) yo ya sé qué pedirles… pero me parece a mí que me van a hacer el mismo caso que me hicieron cuando les pedí de chico una nave espacial de las de verdad. Manda huevos, con lo bien que me porté todo ese año…

    Karmen, debo reconocer que yo soy un poco temerario cuando de mi salud se trata. Lo de Bowie es porque, no tengo ni idea del motivo, pero tenía esta canción en la cabeza durante el “episodio”. Vaya usted a saber cómo me rige la chorla…

    Comentario por dannymacgill — agosto 26, 2008 @ 10:29 am | Responder

  4. el Karma, cuida el Karma… del blog digo que el tuyo ya sé que funciona perfectamente… 😀

    Comentario por Salam — agosto 27, 2008 @ 1:11 pm | Responder

  5. Sofía, yo creo que no conviene perder de vista ciertas experiencias. Al menos las que nos han hecho como somos. Sobre todo si estamos en proceso de aceptarnos, apreciarnos, asumirnos… O no? 🙂

    Comentario por dannymacgill — septiembre 11, 2008 @ 7:36 pm | Responder

  6. Tremendo relato. Y la música le va perfecta.
    Yo no habría sido capaz de escribir tan detalladamente un ataque de ansiedad. Son inolvidables (y no en el buen sentido), pero para mi son sensaciones demasiado caóticas. Es como si me desconectara y todo fuera irreal. Estoy ahí, no puedo respirar, el corazón va muy deprisa, pero al mismo tiempo parece que esa no soy yo y es como si viera la escena desde fuera.

    La primera vez que tuve uno (y ríete, pero fue por un examen de biología) me asusté mucho y empecé a golpearme la cabeza contra la pared. Bendita sea mi madre que estaba allí para salvarme. Por un momento pensé que me había vuelto loca (cosa que ella me repetía con bastante frecuencia), pero en ese momento fue la que consiguió tranquilizarme y más tarde me explicó lo que me había pasado. Después hubo una época (en la que yo estaba algo inestable y desequilibrada) en la que los tuve bastante seguidos, más de un chichón me llevé de ahí (mi acto reflejo durante un ataque es golpearme, nunca he podido evitarlo). Afortunadamente he ido consiguiendo cierta paz, fueron desapareciendo, y ya hace más de un año que no tengo ninguno 🙂

    ¿Por qué te cuento todo esto? Pues no sé, porque me apetece y punto… En cualquier caso, tu motivo de ataque tiene más sentido que los de los míos. Y es que tiene cojones la cosa, que he estado unas cuantas veces en aviones con miles de turbulencias y nada, pero luego un examen o una pelea más fuerte de la cuenta me producen auténtico pánico… U_____U

    Comentario por Mac — marzo 24, 2010 @ 7:55 pm | Responder


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