El extraño y alucinado universo de Danny MacGill

agosto 16, 2008

The killing joke (Alan Moore)

Filed under: A day in the life (Pensamientos o casi) — dannymacgill @ 9:48 pm
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Las aficiones de uno surgen a veces en la vida de forma inesperada y accidental. A mí jamás me llamaron la atención los cómics cuando era niño, salvo Mortadelo. Y nada hacía prever que eso cambiaría…

Tenía dieciséis años, así que lo sabía todo sobre la vida (por supuesto) y tenía perfectamente claros mis objetivos, prioridades y gustos. Y uno de ellos era leer. Por entonces vivía, provisionalmente, en Oxford, libre de ataduras familiares y con algo de pelas (entonces eran pelas… 1988!!!). Y me las pulía casi todas en libros, porque otra cosa no tendrá Oxford (como… un equipo de fútbol decente, por ejemplo), pero librerías las hay a punta pala.

Mis favoritas eran Blackwell’s (todo un clásico) y Dillon’s (ahora es Waterstone’s, aquí a la izquierda…), mucho más moderna, enorme (4 plantas) y que tenía entre otros alicientes estar frente al cementerio de St. Mary Magdalen’s (entonces tenía yo el punto tétrico subido) y que podías sentarte a leer lo que quisieras, cuanto quisieras, antes de comprarlo.

Allí solíamos echar grandes ratos un grupo de tres jovenzuelos imberbes y sabiohondillos. Jacobo (El Barón Rampante), Adolfo (Govinda) y el que suscribe (Byron). Y allí fue, mientras ocupábamos gratuitamente la mañana de un sábado, donde Govinda abrió los ojos hasta donde daba de sí su anatomía.

– Tienen lo último de ALAN MOORE!!!

El Barón y yo nos miramos perplejos. Estábamos hojeando los nuevos manuales de Dungeons & Dragons (era joven, ¿vale?), aún sin editar en castellano, y maquinando nuevas aventuras para nuestros personajes favoritos. Y no teníamos ni remota idea de quién era Alan Moore. Govinda sostenía entre sus manos, como su fuera un recién nacido o un incunable, un cómic con un nota rarísimo en portada con una cámara y un mensaje sucinto.

Yo no sabía quién era The Joker y tenía sólo una idea borrosa de quién era Batman. Una idea no demasiado seria, más bien… pop, podríamos decir. Govinda, por toda explicación me tendió un ejemplar. Serían como las diez y media de la mañana.

A las seis de la tarde salí de Dillon’s con la cara que se le debió quedar a san Pablo camino de Damasco. Había leído docenas de historias y había entrado en una mitología completamente nueva. Había descubierto un arte cuya existencia ignoraba. Que no hablaba en realidad de superhéroes perfectos, infalibles y generosos, sino de personas con vidas difíciles, con traumas y frustraciones, con historias que los obligaban a enfrentarse a sus demonios.

Qué puedo decir de “The Killing Joke”, una novela gráfica que ya es un referente absoluto en el universo Batman. Lejos de las aventuras de estilo folletín que yo recordaba de mi niñez, nos plantea la desquiciada lógica de Joker como una consecuencia irremediable de su vida. Algo no tan distinto de lo que le sucede al propio Batman (“That’s haw far the world is from where I am. Just one bad day… You had a bad day once, am I right? Why else would you dress up like a flying rat?”). Un relato que me hizo pensar lo espantosamente cerca que puede estar la locura de nuestras vidas normales y acomodadas.

Después vinieron muchos más autores, (Chuck Dixon, Frank Miller, Will Eisner…) otros personajes y otras historias (The Watchmen, The Dark Knight, Sin City, Camelot 3000…), pero todo comenzó con esta portada y con el entusiasmo de un buen amigo de quien el tiempo, mi desidia y la distancia me alejaron. Nunca te lo dije, Govi, pero gracias, tío. Gracias de verdad.

Por supuesto, entre mis cómics (sólo soy un aficionado modesto… tengo entre 100 y 1000) aún conservo la edición original británica de “The Killing Joke”. 2.25 libras, según la contraportada.

Y permitidme recuperar para teminar esta escena definitiva al final de la historia, cuando Joker casi se plantea dejar su vida de crimen (“It’s too late for that… far too late”) y se permiten un momento de respiro mientras Joker cuenta la siguiente historia:

“See, there were these two guys in a lunatic asylum… and one night… one night they decide they don’t like living in an asylum any more. They decide they’re going to escape! So like they get up on to the roof, and there, just across the narrow gap, they see the rooftops of the town, stretching away in moon light… stretching away to freedom.

Now the first guy he jumps right across with no problem. But his friend, his friend daren’t make the leap. Y’see he’s afraid of falling… So then the first guy has an idea. He says “Hey! I have my flash light with me. I will shine it across the gap between the buildings. You can walk across the beam and join me.”

B-But the second guy just shakes his head. He says … he says “What do you think I am, crazy? You would turn it off when I was half way across.”

“Verás, están dos tipos en un psiquiátrico… y una noche… una noche deciden que ya no les gusta vivir allí. Deciden escaparse. Así que suben al tejado y allí, simplemente cruzando un pequeño vacío, ven los tejados de la ciudad, extendiéndose bajo la luz de la luna, hacia la libertad…

El primer tío salta sin problemas. Pero su amigo, su amigo no se atreve. Le da miedo caerse, ¿sabes?… Entonces el primer tío tiene una idea. Dice “Oye, tengo aquí mi linterna. Puedo iluminar el espacio entre los tejados y tu podrás caminar sobre el rayo de luz”.

Pe-Pero el segundo tío menea la cabeza. Y dice… dice “¿Te crees que estoy loco? Seguro que la apagas cuando estoy a mitad de camino”.

Aunque tratan de evitarlo, ambos terminan riéndose a carcajadas como viejos colegas. Las sirenas de la policía ahogan las risas de los dos mientras cae la lluvia. Fade to black.

Publicado originalmente el 5 de Febrero de 2.008 en “Demasiado lejos del mar”.

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2 comentarios »

  1. Genial tu momento revival! Por cierto:
    1: Así no vale, ¿estuviste en Oxford? ¿perfeccionando inglés? así dominas el idioma guapo.
    2: Que bonitos quedan en WordPress las fotos y dibujos ¿eh? muchisimo mejor.
    3: Me encanta tu título y el dibujo de cabecera, le da un aire muy de cómic, ahora que estamos hablando de eso.
    ¿Entre 100 y 1000? ¿No podrías dar una cifra más concreta? Jajaja. Yo me aficioné al comic desde que descubrí el TBO, 13 Rue del percebe, Mortadelo, Rompetechos… Vampirella, Creepy… pero sólo conservo los que compré en los 80. Varios años de El Vibora, mes a mes, algún Manara, Varenne.. (Por cierto, los tengo que recuperar de casa de mis ex-suegros antes de que un día abran la caja y los quemen)

    Comentario por karmenjt — agosto 25, 2008 @ 11:56 pm | Responder

  2. Estuve en Oxford, sí, en mis años mozos… y luego viví en UK. Entonces fue cuando aprendí de verdad, mis veranos en Oxford tenía demasiada compañía española… 😀 Mira, acabo de contar los cómics que tengo, sólo para responderte. Son sactamente 431, aunque algunos son volúmenes que agrupan varios cómics individuales. Oye, tienes tú unos gustos muy interesantes en materia de cómics… y sí, dudo que tus ex-suegros los compartan!!! 😀

    Comentario por dannymacgill — agosto 26, 2008 @ 10:22 am | Responder


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