Tengo que reconocerlo. Cuando leí la noticia pensé “ya están los de El País cortando y pegando, y sacando cosas de contexto…”. Así que he buscado el artículo original. Y lo he encontrado, y lo reproduzco aquí. Tal cual, íntegramente. Únicamente he resaltado los “mejores momentos”…
La violación, ¿fuera del Código Penal?
Nada más lejos de mi intención que frivolizar con la violación. Pido disculpas a quien así lo ha entendido. La cuestión es: reducido el sexo a simple entretenimiento, ¿qué sentido tiene mantener la violación en el Código Penal? ¿No debería equipararse a otras formas de agresión, como si, por ejemplo, obligáramos a alguien a divertirse durante algunos minutos? ¿Por qué tanta disparidad en las condenas?
No es demagogia. Hay movimientos recientes en esa dirección. En marzo, en una decisión sin precedentes, el Consejo de Ministros concedió el indulto parcial a un violador, cuya condena a 12 años, ratificada por el Tribunal Supremo, se redujo a cinco años. El condenado es un joven homosexual, bien relacionado con círculos progubernamentales de la industria del espectáculo, que asaltó a otro joven en los lavabos de una discoteca. Sus tres cómplices fueron favorecidos por la Secretaría de Prisiones, de la Generalidad de Cataluña, en otra decisión sin precedentes: obtuvieron el tercer grado, y pudieron abandonar la cárcel tras sólo 8 meses de condena.
Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastillita que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute. Esa hipotética indignación es un motivo de esperanza, porque demuestra que la deshumanización de la sexualidad, que promueve el Gobierno, todavía no ha llegado a un punto de no retorno.
Este artículo procede de la revista Alfa Y Omega (n. 643, 28/05/2009) , en cuya página web se anuncian como
Alfa y Omega, Semanario católico de información.
Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid.
No es una carta al director escrita por un descerebrado al que le han practicado una lobotomía clavándole un tirafondo de 30 centímetros en el cerebro a través de la nariz, no. Es un artículo de opinión, firmado por el redactor jefe de la revista. Ahí va el Ebro…
En fin, creo que no es necesario comentar nada. Pero si queréis decir algo… estáis en vuestra casa.
